Hoy día, nuestro país está entre los 15 principales productores de algodón del mundo. Se cultivan más de 134 mil hectáreas para alcanzar volúmenes del orden de las 421 mil toneladas anuales.

Señala que cultivarlo requiere de muchos factores, se debe conocer el tipo de tierra, la forma de riego, el clima, saber arar el campo y obviamente concluir con un buen sembrado. En este proceso la semilla genéticamente mejorada juega un papel fundamental.

Ortiz, destacó que el algodón ha significado un caso de éxito, al grado tal, que muchos le consideran “el oro blanco de la agroindustria”.

Como productor vinculado a este sector en Chihuahua, afirmó que el algodón está en su mejor momento gracias a la aplicación de la biotecnología agrícola que  ha permitido erradicar las principales plagas de esta importante oleaginosa.

Explicó que al cabo de los años, el algodón ha estado expuesto al ataque de plagas como el gusano rosado, el picudo, malezas agresivas, que en conjunto merman gravemente la cantidad y calidad de la fibra que tienen asociada.

Destacó que la fibra de algodón fabricar una amplia gama de productos. Gracias a su estructura, se pueden obtener hilos, aceites vegetales, margarinas, pinturas, materias primas, celulosa para la industria cosmética, fibras y jabones, entre otras.

 “Con cien kilogramos de algodón se pueden fabricar 90 pantalones, 110 sabanas, 500 camisetas, 900 shorts y 1,900 pares de medias,  pero aclaró, así como se abre un abanico amplio de oportunidades y beneficios comerciales para el sector textil, también se abre para los hombres del campo a través de proyectos productivos.

A lo largo de los años, el papel de los agricultores mexicanos ha sido decisivo en este mercado. Las condiciones ambientales, la implementación de tecnología y la creciente necesidad de herbicidas, generaron que los costos de producción del algodón subieran, así que decidieron probar soluciones biotecnológicas, y con estas, ayudaron a transformar el panorama de producción algodonera en el país.